Un total de 19 personas participan en este 2026 en los talleres competenciales que conforman el Proyecto de Intervención con Personas y Familias en situación de Vulnerabilidad e Inadaptación Social, todos ellos derivados directamente de los Equipos Técnicos de Inclusión Social del Área de Intervención Social (AIS) del Ayuntamiento de Cuenca. Una cifra que ha ido incrementándose paulatinamente, como se puede comprobar desde los once participantes que se contabilizaron en 2024.
Se trata de una iniciativa integrada en el convenio de colaboración que mantiene el Consistorio conquense con la Consejería de Bienestar Social de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para la prestación de Servicios Sociales de Atención Primaria en el marco del Plan Concertado con inversión cofinanciada por el Fondo Social Europeo Plus 2021-2027 en el marco de la Inclusión Social y la Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social.
En concreto, el proyecto se desarrolla a través del acuerdo que mantiene este Ayuntamiento con la entidad social Acuaprende (Asociación de familias, dislexia y dificultades específicas del aprendizaje de Cuenca) y está dirigido a favorecer la inclusión social y mejorar las capacidades personales, familiares, sociales y ocupacionales de las personas participantes.
El objetivo principal del proyecto es mejorar los niveles de capacitación en competencias socio-personales y ocupacionales, favoreciendo asimismo la mejora de las relaciones familiares, la disminución de los conflictos, la adquisición de responsabilidades parentales y la mejora de la atención de los menores. Para alcanzarlo, se plantea una intervención integral que combina la intervención individual, familiar y grupal, adaptándose a las necesidades y circunstancias de cada persona y unidad familiar en coordinación con las profesionales de los Equipos Técnicos de Inclusión Social del AIS del Ayuntamiento de Cuenca.
Dentro de esta intervención, los talleres de competencias constituyen el espacio de intervención grupal del proyecto. Su finalidad es ofrecer a las personas participantes un entorno de aprendizaje compartido en el que adquirir y entrenar competencias socio-personales y ocupacionales, reflexionar sobre su situación y recibir el apoyo del grupo. De este modo, se refuerzan sus recursos para afrontar la vida cotidiana.
El proyecto cuenta con un equipo técnico formado por dos psicólogas y una educadora social. Las dos primeras están integradas en los Equipos Técnicos de Inclusión Social, desde donde desarrollan la intervención individual y familiar junto al resto del equipo y participan, asimismo, en parte de la intervención grupal. Por otra parte, la educadora social desarrolla de manera específica la intervención grupal a través de talleres de competencias personales.
El desarrollo de las competencias personales constituye uno de los elementos fundamentales del proyecto, puesto que no se limitan a la capacidad de relacionarse con otras personas, sino que incluyen un conjunto de habilidades que permiten afrontar de manera más adecuada las situaciones cotidianas, establecer relaciones saludables y participar de forma activa en el entorno.
En este colectivo, el fortalecimiento de estas capacidades puede contribuir a mejorar la comunicación dentro y fuera del ámbito familiar, prevenir y afrontar situaciones de conflicto, expresar necesidades y emociones de manera adecuada, establecer límites, tomar decisiones y asumir responsabilidades. Del mismo modo, estas habilidades tienen una relación directa con otros ámbitos que influyen en los procesos de inclusión, como la formación, el empleo, la relación con los recursos sociales o la autonomía personal.
A través de los talleres se trabajan, entre otras, competencias personales de comunicación y escucha, expresión y regulación emocional, empatía, resolución de conflictos, toma de decisiones, autoestima, establecimiento de límites, responsabilidad, cooperación y habilidades para las relaciones interpersonales. Estos contenidos se plantean desde una metodología práctica y cercana, procurando que los aprendizajes puedan trasladarse a las situaciones reales que las personas participantes afrontan en su vida cotidiana.
Uno de los aspectos que requiere un mayor esfuerzo es conseguir que determinadas competencias se consoliden y se generalicen fuera del espacio de intervención. Aprender una competencia no implica necesariamente que ésta se utilice de forma automática en situaciones de tensión o conflicto, por lo que resulta necesario trabajar de manera continuada la identificación de las propias dificultades, la reflexión sobre las consecuencias de determinadas conductas y la búsqueda de alternativas más adecuadas.
Especialmente relevante es el trabajo relacionado con la gestión de conflictos y las relaciones familiares, donde pueden existir patrones de comunicación o de interacción que se han mantenido durante largos periodos de tiempo. También requiere un acompañamiento específico el desarrollo de las responsabilidades parentales, promoviendo pautas que permitan mejorar la atención a los menores, establecer límites adecuados y favorecer relaciones familiares basadas en una comunicación más positiva.
No obstante, la experiencia del proyecto también permite constatar aspectos positivos, por lo que el trabajo grupal ofrece a las personas participantes un espacio de aprendizaje, reflexión y apoyo en el que pueden compartir experiencias y comprobar que determinadas dificultades son comunes a otras personas. Este reconocimiento favorece la participación y permite trabajar desde las propias experiencias, poniendo en valor los avances individuales y reforzando las capacidades de cada participante.
Desde el Área de Intervención Social se continúa apostando así por una intervención integral, individualizada, orientada a la adquisición de herramientas para la vida cotidiana, entendiendo que el fortalecimiento de las competencias personales, sociales, familiares y ocupacionales constituye un elemento fundamental para favorecer la autonomía, mejorar la convivencia y avanzar en los procesos de inclusión social.
El proyecto representa, en este sentido, un espacio de acompañamiento y aprendizaje en el que las personas participantes pueden adquirir y reforzar herramientas que les permitan afrontar con mayores recursos las diferentes situaciones de su vida cotidiana, mejorar sus relaciones familiares y sociales y avanzar hacia una mayor autonomía personal y familiar.