PREGÓN DE LAS FERIAS Y FIESTAS DE SAN JULIÁN 2026, por Arturo Martínez Barambio

21/08/2026
Buenas noches,

Excmo. Sr. alcalde de la ciudad Cuenca, Darío Dolz, concejal de Festejos, Alberto Castellanos, miembros de la corporación municipal, damas y caballeros de la Corte de Honor de las Ferias y Fiestas de San Julián en representación de los barrios y pedanías de la ciudad, cartelista de estas Ferias, Javi Corroto, autoridades, conquenses, amigos, amigas y visitantes.

Pregonar las Fiestas de San Julián es un inmenso honor que asumo con humildad y con un profundo agradecimiento hacia esta ciudad que me ha visto crecer y a la que tanto debo. Hoy no hablo únicamente en mi nombre, sino en el de toda mi familia, una familia tradicionalmente vinculada a la música. En especial, quiero recordar a mi padre, Ismael Martínez Marín, maestro de generaciones de músicos con la primera academia que tuvo Cuenca y que hoy da nombre a la Escuela Municipal de Música. También a mi hermano, Ismael Barambio, quien nos dejó demasiado pronto; fue un gran concertista de guitarra y también fue pregonero de estas fiestas en el pasado. Tengo la seguridad de que ambos nos acompañan aquí. Por supuesto, dedico este momento a mi esposa, Paloma, a mis hijos Elena y Arturo, y a mis hermanas Maite y Mari Mar. En nombre de toda mi familia, comparto este profundo sentimiento de gratitud.

He de deciros que no soy un novato en estas lides de ser pregonero. En 2010 fui pregonero de las Fiestas de San Mateo, cuando el entonces alcalde de la ciudad, Fran Pulido y las peñas mateas se acordaron de mí, y en 2013 fui pregonero de la pedanía de Valdecabras, gracias al alcalde de entonces, Luis Álvarez. Y será casualidad, pero en 2010 la selección española de fútbol se llevó su Primera Copa del Mundo y este año de 2026 se ha llevado la segunda, debo de tener un “talismán” o simplemente le doy buena suerte a La Roja.

San Julián, patrón de nuestra ciudad, cuya festividad se celebra el 28 de enero, hoy nos acompaña y, cada año, a mediados de agosto, inauguramos sus Ferias y Fiestas en su honor, con un espíritu de generosidad, de cercanía hacia los más humildes y con un vínculo eterno con la tierra de Cuenca. Con sus manos, el trabajo artesanal de sus cestillos nos recuerda el valor de la entrega silenciosa a los demás, la humildad del trabajo bien hecho y el sentimiento de hospitalidad para acoger a los que vuelven a casa en estos días de vacaciones.

Pensar en las Fiestas de San Julián me ha transportado a mi infancia y adolescencia. He recordado las visitas al recinto ferial con mis padres y hermanos, el tiovivo, los coches de choque, la noria, el vaivén, la tómbola y las casetas de tiro. En estas últimas siempre conseguía llevarme algún premio a casa: un peluche, una botellita de licor y, un año, hasta una cotorra. También me fascinaban las carreras de karts que, por mi edad, yo no podía conducir, pero iba acompañado de mi vecino y amigo Antonio Lillo. Él ganaba de vez en cuando y yo lo disfrutaba al máximo, sintiendo que iba de la mano de un gran piloto.

Las actividades infantiles, el Concurso Hípico, donde hacíamos nuestras primeras apuestas, visitábamos la Feria de Artesanía, los juegos con las esculturas de arena, los gigantes y cabezudos, las mañanas de guiñol que tanto me gustaban, con Chupagrifos y años más tarde con los títeres de Ángel Suárez, y mientras saboreaba un algodón de azúcar, una manzana de caramelo y, por las noches, en el recinto ferial, un chocolate con churros.

Guardo un recuerdo muy especial del Trofeo de San Julián de Baloncesto, cuando el Real Madrid nos visitó para enfrentarse a equipos europeos de primer nivel. Más tarde llegó el balonmano, que descubrí gracias al entrañable y querido amigo Isidoro Gómez Cavero. Él hizo una labor inmensa para llevar el balonmano conquense a lo más alto del panorama nacional; desde aquí le mando un fuerte abrazo.

Tampoco olvido el trofeo de la Unión Balompédica Conquense en aquella época dorada, de futbolistas como Caparrós, Félix, Miguel Ortiz, Daniel Gil, Hortelano, Ramón, Arguisuelas, Jesús Garrido o La Paca, a ellos, y a tantos otros que admiraba, les agradezco haber hecho historia en nuestro fútbol local. El Trofeo de San Julián de Ciclismo con Luis Ocaña, nuestro mayor deportista de todos los tiempos, el Rallie de la Subida a la Ciudad Encantada, la Subida al Peñote, en la Playa Artificial, organizada por el entrañable Cohete. De todos esos eventos deportivos guardo unos gratos recuerdos.

Tampoco puedo olvidarme de la Feria Taurina, la auténtica «Champions del Toreo», de la que soy abonado desde hace muchísimos años. Mi amigo Maximino Pérez ha realizado un trabajo intachable al traer a Cuenca a las primeras figuras del momento y a las mejores ganaderías. Este año esperamos expectantes el debut del ganadero conquense Pedro Miota. Mi enhorabuena, Mino, por tu reconocimiento como hijo adoptivo de esta ciudad, ¡ya eres más conquense que el morteruelo!

Cuando era adolescente comencé a tocar en la verbena, recuerdo disfrutar de las orquestas Línea Recta, la Orquesta Cristal, la Orquesta Sombras, la Orquesta Sanglós de la mano de “Pichón”, que tantas noches nos amenizaron desde el parque del vivero. Yo tocaba la batería y acompañaba a Pepe Lerma, al Mañanero, a Olegario, Aurelio, Amadeo, Mario, Salva, Félix y tantos otros. Y las fiestas finalizaban con los fuegos artificiales que veía desde la Plaza de Mangana con mis amigos de toda la vida.

En estos días de agosto en los que la ciudad se viste para su fiesta mayor, para honrar a San Julián, tengo que ensalzar la labor que hacen los hosteleros, desde el Bosque de Acero, incluso con espetos, la innumerables terrazas repartidas por toda la ciudad y los puestos de la feria, todos ellos son los que mantienen nuestra alma encendida, la mesa puesta y nuestros estómagos llenos.

Desde Musical Ismael, durante más de cincuenta años, hemos tenido la inmensa fortuna de poner banda sonora a la vida de esta ciudad. Nacimos vendiendo partituras, instrumentos y accesorios, pero pronto entendimos que Cuenca late al ritmo de la cultura y de la música, nos diversificamos y llenamos nuestros almacenes de pianos, clavicémbalos, guitarras, timbales y órganos para dar servicio a las principales figuras del panorama nacional.

Nos especializamos técnicamente para sonorizar, iluminar, montar escenarios y para acompañar desde bambalinas los momentos culturales y musicales más diversos. El comercio local hoy atraviesa enormes dificultades por la competencia que tenemos con el comercio en internet, y aprovecho para romper una lanza en favor del pequeño comercio y agradecer a la CEOE-CEPYME Cuenca por su constante apoyo al pequeño comercio y por sus campañas recordándonos que consumir en las tiendas de la ciudad es llenar de vida nuestras propias calles.

Las citas que nos definen son muchas y han sido muy variadas a lo largo del tiempo: la música y la verbena de los Carnavales, las Semanas de Música Religiosa, los Festivales de Teatro y ciclos de conciertos de Segóbriga, Valeria, Ercávica, y recientemente el Yacimiento de Noheda y Uclés, en estos maravillosos entornos patrimoniales las actuaciones resultan más especiales.

Dentro del programa “Actuamos en Patrimonio” de la mano de la Diputación hemos llevado nuestros escenarios y equipos de sonido e iluminación a Cañete, Las Majadas, Uña y a muchos otros lugares, prácticamente hemos recorrido todos los rincones de nuestra provincia, Huete, Albalate de las Nogueras, o Alarcón en el impresionante escenario de las Pintura Mural de mi amigo Jesús Mateo.

En la ciudad de Cuenca, la música ha estado presente en los lugares más emblemáticos, como con Estival Cuenca, con sus escenarios en el Parador, la Placería de la Hoz del Júcar o en el MUPA (Museo Paleontológico), la exquisita programación del Auditorio, las noches de la Plaza de la Merced, con su programa “Cuenca a Cielo Abierto”, los entrañables encuentros de rondallas, las actuaciones en el Paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha, que aprovecho para felicitarles en su 40 aniversario y, tantas y tantas actividades, sin olvidar los congresos en el Seminario Conciliar de San Julián, las actividades deportivas, los juegos populares que este año han incorporado el campeonato de Mus, y las actividades de las asociaciones que tanto dinamizan nuestros barrios.

Me van a permitir que me detenga un momento en esas personas que se ocupan y se preocupan por la música en Cuenca. Son muchas, pero hoy quiero destacar el magnífico trabajo que realiza el Conservatorio, la Escuela Municipal de Música, la Escuela de Artes Cruz Novillo, donde tengo grandes amigos y el Auditorio “José Luis Perales” con su exquisita programación dentro de la Red de Artes Escénicas y Música de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.

También destacaré la impecable programación musical de la Catedral de Cuenca, gracias a su director, Miguel Ángel Albares. Un pedazo de nuestro corazón musical le pertenece a la Banda de Música de Cuenca, que en tantos momentos nos ha acompañado desde el templete de este parque; un recuerdo especial para mi querido amigo Juan Carlos Aguilar y mi felicitación a sus actuales directores, Miriam Castellanos y Jesús Mercado. Mi aplauso va también para la Banda de Cornetas y Tambores de la Junta de Cofradías de la Semana Santa de Cuenca, con Javier Poyatos al frente; para Carlos Lozano —barítono y director musical de la escuela de ópera Cuenca QNK— y para tantos grupos, coros y cantautores que se dejan la piel por llevar su arte a cada rincón de nuestra ciudad y de la provincia. Desde aquí, mi más sincera enhorabuena al grupo Kuero por el reconocimiento que este año les ha otorgado el Ayuntamiento.

Hemos estado ahí, detrás del escenario, asegurándonos de que Cuenca suene alto y claro. Y, por supuesto, hemos colaborado con las Ferias y Fiestas de San Julián, en su variada programación en el Parque, donde hemos disfrutado de conciertos, teatro, rondallas, folklore, juegos infantiles y muchas otras actividades. Y la Carpa Joven del Recinto Ferial de Cuenca que cada año acoge decenas de actuaciones de artistas, solistas, y grupos locales de diversos géneros musicales, como pop, rock, indie, tribu, me vienen a la cabeza La Banda del Cran, Los Vampiros, Rosco Blues Band, Trovadorum, Petit Suits, Roca y su banda, Javier Viñas y su banda, Ocha, y muchos otros, que tantas noches inolvidables nos dejaron.

Detrás de cada concierto, de cada verbena, de cada acto institucional, de cada desfile, de cada celebración popular, de las fiestas de los barrios, de los acontecimientos deportivos siempre hay muchas personas haciendo posible que todo salga bien, junto con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, la Policía Local, la Policía Nacional, Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja, los propios trabajadores del Ayuntamiento, cada uno aportando su servicio y buen hacer para que Cuenca brille y celebre sus Fiestas. Nosotros nos hemos ocupado de sonorizar, iluminar, montar los escenarios y cuento con un gran equipo que hace posible este trabajo, Rafa, Jesús, Ocha y, en especial, Gerardo Alvarez y Emilio Bayo, aquí presentes, y siempre dispuestos.

Para finalizar, os recuerdo que mañana será el Desfile de Carrozas, al que le tengo especial cariño por la participación del grupo Tiruraina en el que tantos años estuvieron los Herminios acompañando con sus dulzainas y que hoy continuan los Lerma, Pepe y Poli.

A continuación, vamos a interpretar un pasodoble dedicado a Cuenca, y me acompañan Amadeo al teclado, Juan y Pepe Aguilar y yo tocaré la batería.

Salid a las calles, disfrutad de cada plaza, que se llene de risas y alegría esta maravillosa ciudad, que nunca nos falte la ilusión, gozad de cada evento de la programación de las Ferias y Fiestas de San Julián. Que la música que ha acompañado nuestras vidas vuelva a sonar con fuerza en cada rincón. Que la luz y la melodía inunden el corazón de nuestra amada ciudad. ¡Viva San Julián! ¡Viva Cuenca!



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